Redes sociales y segmentación de clientes

hasta ahora hemos trabajado con criterios de segmentación socio demográficos,  en algunos casos de forma tímida con tipologías, y cuando estamos en ello llegan las redes sociales y nos indican que los criterios que estamos utilizando quizás deberian ser revisados.

Veamos de un solo vistazo, de manera casi completa por que faltan algunos caso como Viadeo, en un gráfico cortesía de Redes Sociales, cómo está el panorama nacional en lo que a redes sociales se refiere, agrupadas en cinco clases:

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Parece lógico pensar que si la gente se agrupa por distintos motivos y con distintos intereses, en esas diferentes redes sociales, sus comportamientos como consumidores no serán los mismos, por lo tanto merece la pena reflexionar sobre la información que nos aportan.

La segmentación de clientes, ya está demostrado, no es solo clase media media-alta, o urbanos y rurales, es algo más complejo que permitirá diferenciarse a quién la utilice de forma que adapte sus productos y servicios a targets cada vez más y más precisos.

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El mes de los que suspenden

Septiembre siempre ha sido el mes de los malos estudiantes, de los que no han hecho los deberes y que reciben una segunda oportunidad. Con esta reflexión y unos documentos recuperados después de veinte años me surgió el tema para este mes tan contradictorio.

El asunto es que hace veinte años más de 110 profesionales del sector, entre ponentes y asistentes, se reunían durante tres días del mes de marzo para analizar los desafíos y las estrategias que se le planteaban al sector asegurador desde el prisma del marketing. Desde el marketing estratégico al marketing directo, desde la experiencia del consumidor a las nuevas tecnologías en el marketing asegurador, un autentico programa sectorial para despertar el interés de los profesionales.

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Las Bases de Datos y las relaciones con el cliente.

Los fundamentos de las relaciones con el cliente están básicamente en los datos, datos personales e información que las empresas van acumulando sobre sus clientes, y que suelen conformar una base de datos.

En los inicios del marketing, el famoso panadero austriaco colocaba los panes de sus clientes en casilleros de manera que pudiera recordar que le gustaba a cada uno, hoy día esos casilleros pueden ser gestionados por cientos de miles en tan solo unos segundos, por lo que la capacidad de manejar información de manera útil para las relaciones con el cliente se ha multiplicado exponencialmente.

Sin embargo, y a pesar de la capacidad tecnológica, lo que suele faltar en dichas relaciones es criterio, sentido común o como queramos denominarlo. No es lógico que grandes empresas del sector consumo envíen a los clientes masculinos catálogos de las rebajas de ropa de casa, mientras las mujeres reciben los de bricolaje.

Puede parecer absurdo, pero si preguntáramos a cien personas que información les gustaría recibir de su establecimiento/banco/proveedor habitual, nos sorprenderíamos de lo lejos que estamos actuando para satisfacer sus expectativas.

Pero las cosas empiezan a no realizarse de forma adecuada mucho antes de decidir el mensaje que le enviaremos al cliente, empieza en la misma base de datos y en la forma en que manejamos estos.

Veamos un hecho “real”. Sigue leyendo